Alguna vez te has sentido super motivado para empezar un programa de ejercicio físico y te has “desinflado” en poco tiempo?
Sigue leyendo y te explicamos el porqué y como evitar que te vuelva a pasar!

Venimos programados biológicamente para evitar el dolor, no gastar energía y para buscar lo placentero. Este principio de Homeostasis tenía sentido hace miles de años, sin embargo hoy en día esta actitud representa un gran problema en una sociedad estresada y sedentaria.

Este es uno de los motivos principales de fracaso a la hora de empezar un programa de ejercicio, y es que nuestra mente nos juega malas pasadas, resulta necesario encontrar cuál es nuestra “motivación interior” ¿Realmente qué queremos conseguir? Y sobretodo ¿Para qué?.Una vez que tengamos un destino será mucho más sencillo saber que rumbo tomar

Para solucionarlo contamos con varias estrategias:

  • Comprometernos con nosotros mismos, y “respetarnos” es decir, hacer un análisis sincero que nos permita saber “para qué queremos cambiar” y hacernos responsables de ese cambio (motivación intrínseca).
  • Vincularnos a un objetivo real y medible a corto, medio y largo plazo
  • Asumir una serie de rutinas y establecer horarios y prioridades. ¿Verdad que te lavas los dientes a diario y no supone un problema? Porque ya lo tienes asumido y agendado dentro de tus rutinas, pues con el ejercicio físico es lo mismo!!!
  • Empatizar con otra persona para procurar objetivos comunes y apoyarse mutuamente
  • Buscar la ayuda de profesionales que nos acompañen en el proceso.

Nuestra bioquímica nos afecta mucho más de lo que podamos pensar, de hecho afecta a como pensamos, a cómo nos relacionamos, a nuestro estado de ánimo… Si no somos conscientes de cómo nos afecta no podemos utilizarla en nuestro favor.

Es fácil entender el porqué hay personas que fracasan continuamente cuando no han definido bien sus motivaciones y objetivos.

No siempre tenemos las herramientas necesarias para ser capaces de llevar a cabo ese cambio que tanto deseamos. Resulta inteligente, y a corto plazo mucho más rentable, pedir ayuda a profesionales de la Salud y el ejercicio físico, que además de tener conocimientos técnicos, cuenten con las habilidades sociales y comunicativas para “entender nuestras motivaciones reales” e interpretar nuestro “esquema mental”, que sean acompañantes del proceso de cambio que cada uno va a protagonizar, pero con muchas más posibilidades de éxito.
Así que ya sabes, te ayudamos a encontrar tus motivaciones, porque seguro que están ahí, esperándote!

¡No entrenes más, entrena mejor!

David Palleiro Novo