Consejos para el aprendizaje de Hipopresivos

  Cómo sucede con el aprendizaje de cualquier técnica postural y respiratoria, el éxito en la consecución de objetivos, está vinculado a una correcta ejecución, y en el caso de los ejercicios Hipopresivos, resulta fundamental, y es que, aunque a priori resulte sencillo… no es tan fácil.

  Los ejercicios Hipopresivos precisan de una perfecta ejecución de la técnica. Conseguir un buen nivel requiere de una adecuada progresión en el aprendizaje y mucha atención a los detalles. Por este motivo contar con la ayuda de un profesional cualificado es una garantía de resultados y de optimización de recursos.

Saber identificar qué sensaciones debemos reconocer y tener una buena propiocepción, nos ayudará a ir mejorando con la práctica. Solo de esta forma podremos obtener todos los beneficios que nos ofrece esta técnica.

A continuación vamos a tratar de explicar cuáles son los principales problemas que con que se encuentran las personas que empiezan a practicar Hipopresivos, entendiendo que como siempre la práctica repetida y seguir las indicaciones de un buen entrenador, resultará de gran ayuda, especialmente para iniciarnos.

  1. Adecuada progresión del proceso de aprendizaje

Cada uno de nosotros tenemos un ritmo de aprendizaje distinto, e intentar “acelerarlo”, no suele ser la mejor opción para empezar. Una forma de simplificar el aprendizaje es disociando la parte respiratoria de la postural y después integrarlas poco a poco.

Interesa aprender primero a realizar la apnea y la apertura costal en una posición facilitada como tendido supino, realizando ejercicios de propiocepción respiratoria y movilidad diafragmática.

Posteriormente partiremos de las cuatro posturas básicas estáticas (bipedestación, sentado, cuadrupedia y tendido supino), empezando por integrar las “sensaciones” y los fundamentos de cada una de ellas y a partir de aquí realizaremos apneas cortas llevando la atención a la apertura costal.

Una vez que seamos capaces de integrar postura y respiración, ya estaremos preparados para empezar a realizar variantes y posturas más exigentes. Integrando los cambios poco a poco para que podamos automatizarlos con la práctica.

  1. Date tiempo y constancia

Desde que has realizado tu primera sesión serán necesarios al menos dos meses de práctica para poder automatizar todo lo aprendido y poder integrar nuevos conocimientos. Así que ten paciencia y constancia, ya sabes que son las “raíces” para un buen aprendizaje.

Necesitarás al menos dos o tres sesiones a la semana de 30’, para que, con la repetición y el entrenamiento, consigas encontrarte cada vez más “cómoda” y segura con la práctica. Verás que cada vez los movimientos y las transiciones serán más fluidos y elegantes.


En cada sesión irás progresando, tanto en la técnica como en la apertura costal y el tiempo de apnea, además aprenderás a interpretar las sensaciones adecuadas que te indicarán que estás ejecutando los ejercicios correctamente.

  1. Respeta tu postura y ella te respetará a ti

Cada cuerpo es distinto y como hemos visto para conseguir cambios observables en nuestra postura es necesario, entrenamiento, actitud y tiempo. Nuestra postura es nuestra “carta de presentación” y está condicionada por muchos factores tanto físicos como emocionales, así que no pretendas que desde la primera clase las posturas te salgan tan elegantes y “fáciles” como al entrenador o como las fotos que hayas visto. Es importante conocer de dónde proceden tus “vicios posturales” y si tu imagen corporal coincide con tu esquema corporal.

 Los ejercicios hipopresivos precisan de un gran control postural y son una herramienta muy eficaz para combatir las malas posturas derivadas del trabajo o la actividad física.

Desde el diafragma, principal músculo de la respiración vamos a realizar un trabajo desde dentro hacia afuera, mejorando nuestro patrón respiratorio y con el entrenamiento también nuestra postura.

4.No aprietes el Abdomen para “abrir costillas”

Durante el aprendizaje de los fundamentos respiratorios, muchas personas contraen excesivamente el abdomen lo que no les permitirá realizar una expansión y apertura de las costillas. Recuerda que no debes realizar una contracción voluntaria del abdomen, sino que éste debe “entrar y subir” como efecto secundario a la apertura costal asociada a la postura (efecto reflejo). Un truco es visualizar la sensación de tomar aire, pero sin tomar aire (tapándote la nariz con una mano), de esta manera serás capaz de conseguir “sentir” la apertura costal y no contraer el transverso del abdomen.

Con la práctica y la ayuda de un profesional conseguirás minimizar estos errores propios del proceso de aprendizaje. Ser precisos y metódicos en los detalles técnicos, marcará una gran diferencia en la calidad y eficacia del ejercicio.

Te recomendamos aprender de la mano de nuestros profesionales de la salud y del ejercicio.

“No entrenes más, entrena mejor”!

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